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El muro invisible

           No falla. Cuando más concentración necesito, en época de exámenes y trabajos y curro y querer quedar más con tus amigos, con mayor ferocidad me ataca la Ansiedad. Pero tampoco es casual, porque cuanto más eres tú mismo, cuanto menor es el miedo que tienes a expresarte con honestidad, mayores situaciones de conflicto vives y os digo desde ya que últimamente son, además, especialmente virulentas. No porque yo sea una persona que exprese su violencia de manera explícita, al contrario: he entrenado a lo largo de mi vida la asertividad; he encontrado cierto equilibro entre mi hipersensibilidad y mi extrema empatía en relación con mis intereses personales y la necesidad de intimidad y evolución personal; aprendes a amar, sin anularte pero sin reprimirte, a dejar pasar cuando es necesario; ves vídeos de estos emotivos sobre perseguir tus sueños, con musiquilla de La lista de Schindler de fondo, o sobre motivación, de Ted, todo súper bonito, sobre cómo ...

En un segundo

          Cuando cierras los ojos y sientes que eres dueño de tu cuerpo y un torrente de energía, como amor líquido, mueve tus brazos, y todas las mentiras que te contaron, y todos los "no puedes" que te inyectaron, suben del estómago a los pulmones, y oxigenan tu voluntad de vivir, más allá de lo inmediato, como un delfín comiendo palomitas, observando tu vida al pie de un acantilado, tu mano bailando sobre la imagen proyectada del sol en tu conciencia, imaginando que tú no eres tú, sino Tú, así, real, apretando los dientes antes de derribar la puerta y entrar en la Verdad con los ojos llorosos por el miedo a ser, concentrando toda tu historia en un punto, decidiendo a cada milésima de segundo, comprendiendo la importancia de la bota sobre el barro, ascendiendo, ascendiendo, acariciando el aire, paralizado ante la belleza de un presentimiento, estrujando el tiempo que se convierte en enemigo, subiendo escaleras a toda prisa rodeado de planetas, contenie...

Nada jamás se detiene

          Observo a la gente pasar a mi lado, como fantasmas dirigiéndose al Paraíso. Todos miran hacia adelante, siguiendo un punto entre la niebla o el humo. Y yo observo, pero miro hacia adentro, y siento durante un instante ese crepitar de la sangre. El pulso se acelera, porque todo (la gente, el árbol, la tierra seca, la brisa repentina, un rayo de sol sobre mi brazo, la hoja en la que escribo,...), todo parece tener un color, un sentido.      Todo se mueve hacia algún sitio; incluso la hierba busca su sustento. Y nosotros nos movemos, aún estando quietos. El tiempo arrastra consigo la vida, la levanta, la impulsa y la detiene, pero nunca cesa.      Manos entrelazadas, un beso bajo el semáforo, dos perros jugando felices entre los arbustos. Hay gente que ansía el dinero, otros buscan la comodidad o la salvación; otros, amar o ser amados, alguien a quien proteger o alguien que les de consuelo. Unos bucean en el ...

Ser y estar

      Últimamente me he dado cuenta de que cada vez tenemos más prejuicios. Y no me refiero a los "clásicos" prejuicios, sino a la actitud en sí, a prejuzgar. Nos relacionamos más mediante Facebook y Whatsapp y menos de tú a tú, y eso nos lleva a la opinión inmediata, a la presuposición, a una apariencia de profundidad. Y eso no ocurre sólo con la gente desconocida: a veces son los amigos a los que uno menos tiempo les dedica, porque da por hecho que están ahí y seguirán estando.       La gente cambia, las vivencias le cambian a uno y uno también toma decisiones que cambian su vida. Y no siempre se comparten, cada vez menos. Resulta muy frustrante dedicar tu vida a buscar la verdad y la felicidad (la de uno, la que a uno le hace feliz), sentir que luchas día tras día por mantener las ilusiones, por no sucumbir al tedio y a la resignación, por ser tú mismo en un sentido trascendente, y que haya gente que se empeñe en mantenerte encadenado al Yo q...

Pánico en libertad

     Sentí pánico.       No era un miedo intenso, no: éste puede controlarse. Pero el pánico te controla a ti, pierdes tu libertad, te conviertes en un títere, un ser insignificante encerrado en un cubo de cristal insonorizado. Te arde el corazón, te cosquillean las manos, se te nubla la vista y lo percibes todo a tu alrededor como en un sueño: intangible, contingente, despedazado. Tus sentidos se derraman hacia el interior, hacia lo profundo, y notas cada gota de sangre golpeando tus arterias, como una estampida. Tu garganta se cierra, para que no grites, todo tú una bomba nuclear, contenido, esclavizado, irreal.       ¿Que qué es sentirse libre? Saber con absoluto convencimiento que no hay nada ni nadie que pueda controlar tus decisiones o tus actos. Que no haya nadie sobre ti, con poder suficiente para manejar los hilos. Que abrazas la responsabilidad absoluta: todas y cada una de tus acciones las decides tú, por tu propia volunt...

El parque

          Llovía. Eso podía afirmarlo con rotundidad, con tanta seguridad como le permitía su atrofiada capacidad de razonar. Llovía mucho . Eso le llenaba de orgullo, porque sabía que llovía porque él estaba allí, sentado en aquel banco salido de un cuadro de algún pintor parisino con sombrero de copa. Él podía controlar el tiempo; si él quería, podía hacer que lloviera, que nevara, que cayeran rayos y relámpagos y truenos sin compasión sobre los pobres mortales del planeta Tierra. Él era DIOS. ¡Vaya si lo era! La gente, tarde o temprano, se daría cuenta de esa inevitable situación, y se alegraría de tenerle a ÉL como Dios, y no a cualquier otro pardillo mediocre sin cerebro ni agallas que se compra la misma televisión que el vecino.     Helder pensaba en todo esto cuando se dio cuenta de que las letras del periódico ya eran ilegibles. La lluvia era cada vez más fuerte, y era implacable: nada ni nadie que estuviera debajo podría sa...

La debilidad que me hace ser fuerte

     Pues sí, me apetece quejarme. Resulta que llevo un mes sintiéndome agotado, estresado, taciturno, ansioso, y un poco hasta las pelotas. Esto último precisamente porque pocas veces en mi vida me he quejado de nada y últimamente, que he sentido la necesidad de hacerlo, porque no podía más, porque realmente necesitaba expresarlo y apoyo y palabras de ánimo, he recibido, en recompensa, más prejuicios y palabras condescendientes que nunca.       Por hacer un resumen hiper-breve, un micro-relato de mi vida, he tenido que cuidar de mí mismo y buscar mi propio camino desde que tengo uso de razón: trabajar desde los dieciocho muchas veces en condiciones de explotación para poder salir de un entorno familiar tóxico, violento y nocivo, mientras cada año, cada puto año, he intentado seguir teniendo la ilusión y la motivación para estudiar y hacer todo aquello por lo que siento pasión; me fui de casa a los veinte (demasiado tarde para mi gusto y para mi salu...